La Universidad de Dios

CreceReflexión

Pero Eliseo le mandó a decir mediante un mensajero: «Ve y lávate siete veces en el río Jordán. Entonces tu piel quedará restaurada, y te sanarás de la lepra»

2 Reyes 5:10 – NTV

Naamán era un general del ejército, poderoso guerrero e instrumento de Dios (V.1). Gozaba de la estima del reinado más poderoso de la tierra, pero tenía un detalle que era su motivo de vergüenza e infelicidad: LEPROSO. Aquel  hombre, a pesar de tantas buenas cualidades, tenía un PERO que no le permitía disfrutar lo que tenía. Sin embargo, ese PERO fue la excusa perfecta para ingresar a Naamán en  “La Universidad de Dios”.

Tú te pareces a Naamán. Eres valios@: real sacerdocio, linaje escogido, más que un vencedor en Cristo. Eres un instrumento de Dios porque él te dio propósitos. Sin embargo, tú también tienes un PERO. Quizás un pero que no te deja disfrutar de lo valioso que eres. Posiblemente un pero que opaca tus bellas cualidades o uno que te provoca vergüenza antes los demás. En fin! esa “situación” que no te deja en paz es precisamente la excusa de Dios para apuntarte en su universidad.

La Universidad de Dios es el conjunto de procesos que él usa para llevarte a cumplir sus propósitos. Por eso, quiero hablarte de 5 materias tan básicas que no tienen prerrequisitos, pero  que debe aprobar todo el que desea graduarse en esta universidad.

1- LA MATERIA DE LA GRACIA: “Entonces Naamán emprendió viaje y llevaba de regalo trescientos cuarenta kilos de plata, sesenta y ocho kilos de oro, y diez mudas de ropa.” (V. 5b).

Naamán iba pensando que con un buen tesoro podía comprar su milagro. Quizás no estés intentando comprar tu milagro con dinero, pero si cuando necesitas algo vas donde Dios confiado en el tiempo que tienes sirviéndole, en tu ministerio o apoyado en tu fidelidad y consagración, lo que intentas hacer es un trueque, tal como Naamán con su botín. Si realmente quieres graduarte en esta universidad, la primera materia que necesitas aprobar es esa en la que aprendes que no estás en posición de negociar, sino que todo lo que Dios va a hacer contigo es por su GRACIA.

2-  LA MATERIA DEL RECTOR: Mediante esta carta presento a mi siervo Naamán. Quiero que lo sanes de su lepra.” (V. 6)

El rey de Siria le escribió una carta al rey de Israel, como si este tuviera el poder de sanar a su siervo. ¿Cuántas veces has andado detrás de algún ministro porque “ese si tiene poder”. En esta asignatura aprenderás que tu milagro no depende del instrumento, sino del que usa al instrumento.

3- LA MATERIA DEL MÉTODO: “¡Yo creí que el profeta iba a salir a recibirme! —dijo—. Esperaba que él moviera su mano sobre la lepra e invocara el nombre del Señor su Dios ¡y me sanara!” (V. 11b)

Naamán se decepcionó cuando el profeta lo envió a lavarse, porque él estaba ilusionado hasta con la maniobra que haría Eliseo para sanarlo. Es increíble que quieras que Dios cumpla sus propósitos, pero que lo haga en la forma en que tú quieres. En esta materia aprendes que Dios no hará las cosas como tú quieras, sino que usará el MÉTODO que él desee.

4- LA MATERIA DE LA GUIANZA: “¿Acaso los ríos de Damasco —el Abaná y el Farfar— no son mejores que cualquier río de Israel? ¿Por qué no puedo lavarme en uno de ellos y sanarme?” (V. 12a)

Naamán conocía estos ríos, y pensó que estaban en mejores condiciones que el Jordán para producir su milagro. En ocasiones serás tentado a actuar de acuerdo a lo que te funcionó en el pasado. Pero cuando pases esta materia sabrás que por más experiencias que tengas, siempre necesitarás dejarte GUIAR por Dios, porque tu experiencia nunca será más grande que su sabiduría.

5- LA MATERIA DEL PROCESO: “Entonces Naamán bajó al río Jordán y se sumergió siete veces, tal como el hombre de Dios le había indicado.” (V. 14)

“El proceso no termina cuando tú crees que has sufrido bastantes, sino cuando Dios entienda que has aprendido lo suficiente.”

Quizás cuando Naamán iba por la 4ta o la 5ta zambullida pensó: “Esto no está funcionando. Estoy haciendo el ridículo, mejor me voy de aquí.” Pero no! Él llegó hasta la 7ma y su piel quedó tan sana como la de un niño. En ocasiones estarás siguiendo las instrucciones de Dios, y al llegarte un par de pruebas tendrás deseos de salir corriendo. Esta materia te enseñará que El proceso no termina cuando tú crees que has sufrido bastantes, sino cuando Dios entienda que has aprendido lo suficiente.

 

La universidad de Dios es la única universidad que tiene millones de facilitadores, pero un solo maestro. Te recomiendo que intentes conocerlo más de cerca, porque aquí tus aprendizajes y calificaciones no dependen del docente, sino directamente del rector y dueño de la universidad.

Pastor Juan Carlos Reyes

www.yosoydinamico.com

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