UNA OBRA PERFECTA

Reflexión

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”

(Filipenses 1:6)

 
Al principio parece solo una mancha multicolor sobre un simple lienzo que, al parecer, no significa más que un poco de tela enganchado sobre un pedazo de madera. La gente lo mira y se pregunta: ¿Qué necesidad hay de ensuciar todo eso? Más tarde otra mancha, luego otra y otra más. ¡Qué desastre! Tanto material desperdiciado, material que pudo haberse utilizado en otra cosa, quizás algo más lucrativo, un trapo para limpiar en la cocina o algo así. Pero, ¡esperen! Ahí viene. Después de un largo rato vuelve a acercarse aquél extraño con complejo de artista, toma su pincel mientras todo el mundo lo observa, camina como si no hubiera nada alrededor, y sin decir una sola palabra continúa. Luego de unas horas de trabajo por lo menos se puede divisar una silueta. Con el tiempo cada mancha va adquiriendo sentido, la técnica encuentra al color y estos se unen formando una perfecta armonía cromática a la que llamaremos uno de los más finos artes: La pintura.

Así es nuestro Dios, a veces no podemos ver lo que hace, mucho menos entender, solo nos deja ver lo que está pasando en el momento. Es su forma de actuar tan peculiar, no nos da explicaciones, nos deja a la expectativa, no responde preguntas, nos enseña a tener fe y confiar; y de una manera tan tierna pero firme sigue trabajando cada detalle de nuestras vidas.

“Dios no te da la visión panorámica completa, pero te dice lo único que necesitas saber y que debe ser suficiente: “Yo estoy contigo”.”

Has estado esperando, quieres ver qué pasa, cuál será el resultado, qué es lo que Dios ha estado haciendo con tu vida. Dios no te da la visión panorámica completa, pero te dice lo único que necesitas saber y que debe ser suficiente: “Yo estoy contigo”. Tal vez te sientas identificado, no tienes ni un centavo en los bolsillos y te das cuenta de que debes pagar la matrícula de la universidad mañana. Hace días que estás buscando un empleo, has enviado currículums a todos lados, has ido a muchas entrevistas y no has recibido una respuesta. Hay muchas historias, tal vez la tuya no se parezca a estas, o quizás sí, pero no importa qué sea, todas tienen un común denominador: la necesidad de una respuesta. A lo mejor no la respuesta que esperabas pues sus caminos son más altos (Isaías 55:9), pero eres su obra y su compromiso es perfeccionarte.

Quizás Dios no te de muchas explicaciones, pero algo sí es seguro, te promete que al final, ese día cuando termine, ya no serán solo manchas, no será solo una silueta, sino que todos verán su firma al pié de su obra perfecta.

Johan Sosa

Las Guaranas, San Francisco

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